Archivos para 18/05/11

El calor en verano. Conejos.

Los conejos no toleran bien el calor y pueden llegar a morir de calor.

Es importante que vigiles su comportamiento durante los meses de calor: nuestros conejos se vuelven más inactivos que de costumbre. Eso no debe preocuparnos, es normal. También es normal que beba más agua y prefiera comer verduras y fruta fresca que pienso.

A partir de 30 grados pueden empezar a padecer problemas: si no reaccionan a nuestros estímulos, respiran demasiado rápido o las temperaturas son especialmente elevadas, debemos tomar medidas.Los síntomas de un golpe de calor son: respiración agitada, pasando a sonidos respiratorios por exceso de secreciones en un intento de eliminar calor, postración y desmayo.

En caso de golpe de calor NO le sumerjas en agua fría. Esto le puede provocar un shock. Moja sus orejas y su cuerpo con agua fresca. Llevale a su veterinario inmediatamente.

Asegúrate de que el conejo no está expuesto a la luz del sol directamente. Debe estar a la sombra en el lugar más fresquito de la casa.

Si se pone un ventilador que no le dé directamente al conejo. Puedes también poner una toalla húmeda sobre la jaula, para que el aire del ventilador atraviese la toalla y cree aire fresco. Con cuidado de que el conejo no llegue al ventilador, ni pueda morder los cables.

Coloca una baldosa de cerámica o de mármol en su rincón favorito ya que mantienen más tiempo el fresco.

Humedece las orejas del conejo. Los conejos sueltan calor por las orejas y, si las humedece, ayudará al conejo a mantenerse fresco.

Cepilla a menudo a tu conejo, así le quitarás pelo sobrante que le da calor. Si tiene pelo largo, se le puede recortar un poco para que no pase tanto calor.

Congela una o dos botellas con agua y ponerlas en la jaula para que se puedan echar junto a ellas y mantenerse frescas.

Dale muchas verduras para mantenerle hidratado.

El calor en verano. Gatos.

Los gatos no son muy prudentes en lo que se refiere al calor. De hecho, es probable que siga al sol durante mucho más de lo que deben y pueden acabar dañándose. Ten cuidado, por ejemplo, si tienes algún área con baldosas, porque llegan a calentarse tanto que pueden causar quemaduras en una tripa poco provista de pelo.

La raza puede ser un problema (o una suerte) con relación al sol. Si es de color claro (en particular, si es blanco y con la nariz o la piel rosadas), tendrás que ser un poco más cuidadoso. Cuanto más claro sea, más fácil será que sufra quemaduras.
Entonces, ¿qué se puede hacer para evitar que nuestro gato se dañe con el sol? En primer lugar, averigua cuáles son sus sitios de tomar el sol favoritos e intenta colocar alguna sombra. A los gatos les gustan las cajas de cartón y les encanta dormir en ellas. Una caja de cartón apoyada sobre un lateral es un escondrijo estupendo que tu gato usará para dormir cómodamente, protegido del sol. 

Por supuesto, si frecuentaba esos lugares por ser los más soleados, quizá empiece a buscar nuevos sitios al sol sin cajas de cartón que no le permitan tostarse como a él le gusta. Si es así, es probable que tengas que tenerlo dentro de casa cuando el sol sea más fuerte, por ejemplo desde las 11 de la mañana hasta las 2 de la tarde.

Si no tienes corazón para impedir que disfrute al sol, puedes utilizar una crema solar para protegerle las partes más propensas a sufrir quemaduras: las orejas. No le gustará al principio y probablemente intentará quitársela, así que asegúrate de usar una crema no tóxica. 

Ya lo sabes: la clave para que tu gato sea feliz en verano es permitirle que disfrute del calor, pero asegúrate de protegerlo del sol.



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